🧠 Los escáneres cerebrales muestran que solo 40 minutos caminando literalmente mejoran la función cerebral. Lo cual no es nada bueno, dado lo sedentarios que se han vuelto los humanos modernos — al menos en Estados Unidos y gran parte de Europa. La investigación sobre el rendimiento cognitivo revela un marcado contraste entre estar sentado quieto y el movimiento activo. Aunque un estado sedentario muestra una actividad neural mínima, caminar ligero enciende inmediatamente las vías neuronales, aumentando significativamente la concentración y la creatividad. Estos escáneres cerebrales demuestran que el movimiento no es solo cuestión de forma física: es una herramienta vital para desbloquear claridad mental y un pensamiento más agudo en nuestra vida diaria. Las implicaciones para nuestras ciudades son profundas. El diseño urbano dependiente del coche nos atrapa en ciclos sedentarios, alimentando el aumento global de la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, al rediseñar nuestras comunidades para que sean caminables y amigables para la bicicleta, podemos incorporar la salud en nuestras rutinas diarias. Priorizar la infraestructura peatonal sobre el tráfico de vehículos no solo aclara el ambiente; Construye comunidades más fuertes y mentes más sanas, demostrando que la forma en que diseñamos nuestro mundo determina lo bien que vivimos en él. Fuente: Hillman, C. H., Pontifex, M. B., Raine, L. B., Castelli, D. M., Hall, E. E., & Kramer, A. F.. El efecto de la caminata aguda en cinta en el control cognitivo y el rendimiento académico en niños preadolescentes. Pediatría.