Contrata por dolor. No contrates porque creas que vas a necesitar a alguien pronto o quizá más adelante. Espera hasta que tú o tu equipo realmente estéis sufriendo: trabajar fines de semana, faltar a cenas familiares, dejar caer pelotas. Ese dolor es la señal de que el puesto es real. Aprendí esto por las malas después de ver a fundadores (incluyéndome a mí) contratar antes que la necesidad y acabar con personas en roles que aún no estaban completamente formados. Cuando contratas por dolor, sabes exactamente cuál es el trabajo porque lo has estado haciendo tú mismo. Puedes evaluar el rendimiento porque sabes cómo es ser bueno. Y el nuevo empleado sabe que volverás a intervenir si suspende, porque lo hiciste la semana pasada.
* esto suele ocurrir antes de que haya un ajuste evidente al mercado de productos
88