La educación en 2016 era muy diferente. Antes de que las credenciales onchain, la financiación estudiantil transparente o la movilidad global del alumnado entraran en la conversación. Un rápido regreso a donde estaba la educación entonces. 🧵⤵️
Las credenciales en 2016 vivieron en el papel. Los títulos se guardaban en archivadores y PDFs. Verificarlos a través de fronteras era lento y costoso. La confianza era manual, fragmentada y fácil de manipular.
Tu identidad académica se detuvo en la graduación. El aprendizaje fuera de las instituciones formales rara vez contaba, y los registros no se extendían a nivel global. Las habilidades eran reales, el reconocimiento no.
Los sistemas educativos funcionaban en silos. Gobiernos, escuelas y prestamistas operaban por separado, sin infraestructura compartida. La alineación era la excepción, no la regla.
Eso fue en 2016. La próxima era trata de reconstruir la educación con transparencia, movilidad e impacto en el mundo real. El cambio ya está en marcha.
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