Para que conste. La etiqueta Warsh "Hawk" de Wall Street no capta el punto. Wall Street califica a Kevin Warsh de "halcón" porque cuestiona la flexibilización cuantitativa y se niega a usar la política monetaria para sostener los precios de los activos en lugar de la economía real. Eso desestabiliza el consenso keynesiano dominante en la calle, que aún prefiere el estímulo agresivo y el activismo en el balance como primera, segunda y tercera herramienta de la política. En realidad, Warsh está claramente alineado con la agenda del presidente Trump basada en el capital productivo y la oferta: priorizar la inversión, la productividad y la creación de crédito en el sector privado sobre la ingeniería financiera. Defender una agenda basada en la oferta es calificado de "beligerante" por Wall Street, pero en realidad es una postura anti-keynesiana, no una preferencia refleja por el dinero ajustado. Sí, la QE fue un fracaso, y cuestionarla no te convierte en halcón. Pero la maquinaria de ruido de Wall Street vuelve a implicar que Trump y Scott Bessent no saben lo que están haciendo. Esto viene de la opinión de "los salarios crean inflación" y "los aranceles crean inflación", que estaban todos equivocados, ironía en su punto más alto. La exhaustiva investigación realizada por el presidente Trump sobre el próximo presidente de la Fed será presentada por los expertos como que Warsh es una "segunda mejor opción". Ese análisis es pura necedad y representa el Síndrome de Desquicio de Trump que aún domina gran parte de los comentarios en Wall Street.