En 1979, ingenieros soviéticos presentaron un titán mecánico llamado ESH 6.5/45. Con un peso de 280 toneladas, era demasiado pesado para ruedas o cadenas, que habrían hecho que se hundiera en la suave tierra de las minas rusas. En su lugar, le enseñaron a caminar. Usando dos enormes "zapatos" de acero, la máquina levantaba todo su cuerpo, se desplazaba hacia adelante y se posaba. Dentro de la cabina, los operadores añadieron un toque de hogar con cortinas de encaje, creando un contraste surrealista entre la vida doméstica y un enorme monstruo caminante.