No te sobreanalices, no busques excusas para quienes te han herido. La malicia es malicia, no tiene razón, no intentes evadirlo; la paciencia y el complacer no traerán bondad. Dar un paso atrás y ver un horizonte amplio es simplemente permitir que el otro avance más. Debes mantener la capacidad de contraatacar; la postura puede ser suave, pero la línea base debe ser firme. No preocuparse en el día a día es cultivo, pero en momentos clave, atreverse a expresar tu postura es un principio. La mejor forma de protegerte no es eliminar la malicia, sino hacer que no pueda acercarse. Debes ser capaz de mantener tu propio ritmo y ser tú mismo con soltura en un mundo complejo.