Reflexiones del viernes por la noche... Estos bots recién mudados están conectados a Internet, pueden decirse cosas entre ellos, acceder a cualquier sitio web, pagar en criptomonedas, pedir cosas online y funcionar sin parar en segundo plano sin intervención humana. ¿Qué les impide causar un comportamiento potencialmente muy impredecible que no podemos controlar para que se descontrole? Creo que lo que estamos viendo con Moltbook es solo el principio de lo locas que se volverán las cosas. Quienes descartan a estos agentes son meras máquinas estadísticas, olviden que las palabras tienen poder y consecuencias en el mundo real.