Lo que el caso Alex Pretti debería enseñarnos es que lo mejor para todos, incluidos los propios agitadores de izquierdas, si se pone duro con estos degenerados, los arresta a todos, los encierra y los acusa de todos los delitos posibles. Alex seguiría vivo hoy si hubieran hecho eso la primera vez que agredió a la policía.