Casi todo el mundo estaría mejor pensando y importándole menos la política. El retorno de inversión es pésimo: no tienes el poder de provocar ni el más mínimo cambio. Aunque te lances a las marchas, no vas a detener la máquina. Olvídate de las grandes visiones de cambios sociales radicales, ve a limpiar la cocina: así eres más útil.