En momentos como este, intento ignorarlo todo y volver al principio más básico de la decencia humana: Extiende el mismo amor, dignidad y cuidado a los demás que buscas para ti mismo. Hoy en día, solo me quedan dos opciones: 1. Apoyar a quienes engañan, matan y mienten. 2. Apoya a quienes no lo hagan. Esto no es complicado.