Cuando juré a medianoche en la antigua estación de metro del Ayuntamiento la semana pasada, tuve el honor de hacerlo sobre el Corán del siglo XVIII de Arturo Schomburg. Este manuscrito fue copiado en la Siria otomana y está escrito con tinta negra con rojo que resaltan las divisiones del texto: sin decoración ornamentada, pertenecía al lector común y ahora pertenece a todos los neoyorquinos como parte del próximo capítulo de nuestra ciudad. Échale un vistazo en la @nypl Main Branch, la exposición abre hoy.