El ser humano promedio hoy tiene mucho más acceso a lo esencial y al tiempo de ocio que en el pasado. La comodidad, el entretenimiento y la abundancia son comunes. Lo que antes requería contratar una orquesta ahora está listo en tu bolsillo en un instante. Y, sin embargo, la gente sigue insatisfecha. Si el tiempo y la tecnología son capaces de enseñarle a la humanidad algo verdaderamente valioso, es que la última frontera para la felicidad es fundamentalmente una cuestión del corazón.