Resulta que Trump también cree en el feng shui. En la década de 1990, su negocio inmobiliario enfrentó una crisis importante. Contrató a un maestro de feng shui chino (en la imagen Pun-Yin) para rediseñar el Trump International Hotel Tower, colocando un enorme globo terráqueo de metal frente a la entrada, con la intención de disolver la "energía negativa" que venía de todas partes, y cambió la dirección de la entrada del edificio para evitar que estuviera directamente frente a una calle muy transitada, lo que se conoce comúnmente como "choque de carretera"; además, la icónica fachada de vidrio dorado del Trump Tower se utiliza para reflejar la energía negativa del entorno. Este proyecto fue muy exitoso y se considera uno de los puntos de inflexión clave en su regreso. Se estima que Trump también contrató a un maestro de feng shui para remodelar la Casa Blanca.