La fase uno fue un éxito. La fase dos está en marcha. Una Venezuela post-Maduro está abriendo la puerta a la inversión privada de EE. UU. después de décadas de nacionalización socialista. Hay más trabajo por delante, pero América debe liderar para mantener el Hemisferio Occidental fuera de las manos de Irán, terroristas, carteles de drogas y otros actores maliciosos.