Una trucha muerta colocada en un vórtice de estela nada río arriba sin movimiento muscular, y ganó el Premio IG Nobel de Física 2024. El cuerpo flexible del pez resuena con los patrones de agua en remolino, extrayendo energía de manera pasiva. Las truchas vivas utilizan el mismo truco, reduciendo el esfuerzo muscular en aproximadamente un 50%.