La economía global sigue siendo resistente en medio de fuerzas divergentes. Se proyecta un crecimiento del 3.3% en 2026 y del 3.2% en 2027, con vientos en contra derivados de la evolución de la política comercial y otras incertidumbres, que se ven en gran medida compensados por una fuerte inversión en tecnología, particularmente en América del Norte y Asia.