Este artículo de NYT profundiza en una tendencia creciente en los dramas: protagonistas masculinos que son un completo desastre—inciertos, impulsivos y siempre tomando las decisiones equivocadas—mientras que las mujeres a su alrededor son potencias agudas e perspicaces que evitan que todo se desmorone. ¿Qué impacto crees que tiene este mensaje sutil (o no tan sutil) en el entretenimiento sobre la sociedad?