Las calles de Teherán, y las ciudades de todo el mundo, resuenan con los pasos de mujeres y hombres iraníes exigiendo libertad. Libertad para hablar, para reunirse, para viajar y, sobre todo, para vivir libremente. Europa está completamente detrás de ellos. Condenamos inequívocamente la represión violenta de estas legítimas manifestaciones. Los responsables serán recordados en el lado equivocado de la historia. Exigimos la liberación inmediata de todos los manifestantes encarcelados. Exigimos la restauración del acceso completo a internet. Y, por último, exigimos que se respeten los derechos fundamentales.